En carne viva

En carne viva
Un apretón de manos tímido en un pub repleto de fotografías.
Una expo.

Lugar: Om Café, local donde trabajé y viví la noche.
Fecha: Mil años atrás en Santa Cruz.

Camisa a cuadros tipo leñador.
Se ajusta las gafas antes de saludar.
Un bigote irrepetible, reconocible.
Y cámara en mano, para robados.

“Hola. Encarneviva.”
Me dijo.

De mi pasado vino una persona reconvertida en su alter ego. Reportero de la nocturnidad, del pecado confeso y deseado. Del porno para el alma y alimento del news feed del aún virginal Facebook.

Hace de la fotografía un vicio de cada momento, de cada fin de semana.

Él retrataba la otra escena nocturna y musical que le tocó vivir, la que me tocó vivir, para descubrirse y descubrirnos.

Vi más de una vez al modelo – más que al fotógrafo – disfrutar por hacerse protagonista dentro de ese local, de una futura expo o por saberse tocado por cientos de pulgares haciendo ‘like’ un domingo noche.

Cuando tocó mi momento disfruté.
Ver mi tristeza retratada.

En las fotos todos nos vemos defectos.

Aún así, te pone posar ante él.
Dejarse ver por dentro y por fuera.
Lo que sea, lo que toque, lo que salga… o lo que se queda aún dentro.
Te pone mostrarte en carne viva.

Foto / Por Encarneviva
Foto / Por Encarneviva