Y en pocos días la vida me cambió

Casi a un mes de no beber el primer café de la mañana. Me pasé al té.

Me salto una comida a voluntad. El almuerzo no me hace falta por ahora.

Calma dentro. Calma fuera. Paso a paso. Momento a momento y a paso firme. Sereno. Y si me agito, cerca está la calma.

Casi nada frito. Mucho crudo. Comida sencilla y simple. Poco animal, mucho vegetal.

Azúcar de la fruta.
Agua. Cerveza. Vino. Y zumos de verduras o fruta muy sencillo.

Y por dentro me siento otro.
Por fuera, más calmado. Sereno y con fuerza.

Estos cambios vienen de otros cambios.
Veremos qué va sucediendo.