6 meses

Sin beber alcohol ni café.

La cerveza, el vino y el café diario los borré de mi dieta después del ’puente para renacer’.

Puente necesario, porque a todo hay que sacarle partido. Los ‘demasiados’ se habían ahogado dentro de mí y mi cuerpo dijo. Basta. Si no paras tú, te paro yo.

Gracias.

Ayer tomé una cerveza para probar qué se sentía. Un quinto que guardaba en la nevera desde hace una semana.

Bien.

Nada mejor, nada peor.

Rica, aunque no necesaria. No hubo ni por asomo ganas de una segunda.

Simplemente, he perdido el interés.

Y eso me gusta.