Este que ves ahí, soy yo.
Las fotos anteriores a estos momentos, las rompí…

1976
1976
1977
1977
1987
1987
1990
1990

Sabes, a una edad me di cuenta de que ese que veía en el espejo, cambiaría. No sabía por qué ni tenía respuestas… pero, quería cambiar.

2005
2005
2006
2006
2010
2010

Lo que sucedió más tarde, es que como a todo mortal, las modas, hábitos y personas que vinieron después me cambiaron.

Sacaron nuevas facetas mías, inquietudes y experiencias, ¿te ha pasado también?

Viví lo mejor de ese tiempo con lo mejor que yo podía dar. Así, otros dobles parecidos a mí, comenzaron a acompañarme.

2010
2010
2010
2010
2010
2010

En cada momento, detrás de cada cámara, estaba la mano de quien me retrataba, el ojo de quien veía en uno de mis dobles “algo especial”.

Me doy cuenta con el tiempo que lo más especial era ESE, momento que estábamos viviendo. Nada más (y nada menos).

2010 fue un año de cambios y explosión creativa. Pasaron muchas cosas. Muchas nuevas y otras, con la versión propia del momento.

Yo estaba allí y mis otros dobles, también.

2014
2014
2015
2015

No sabía lo que vendría después, ni las nuevas personas que llegaron en esos años, ¿cómo saberlo?

En mis ojos veo a cada una y cada momento…

2016
2016
2018
2018

Lo mejor es que esos dobles y yo compartimos algo esencial, que no cambia: las ganas de probar, de decir ¡Sí!, con entusiasmo, a cada oportunidad, a cada nuevo reto o persona.

2020
2020

Ver desde la distancia a esos dobles me ayuda a entender mejor quién he sido y por qué. Y si hay algo o alguien al que perdonar, hacerlo.

2020
2020
¿El futuro?
¿El futuro?

Y aunque fantaseo con mi doble del futuro, estoy seguro de que otro diferente al que me imagino aparecerá.

Mis dobles y yo

Tú, yo, todos tenemos dobles.

Una versión desconocida de uno mismo. Las que hemos visto y las que veremos.

Llego a los 50 años con una visión muy completa de lo que he sido, de mis “dobles” —mis otras versiones— y con ganas de descubrir los que aparecerán.

Los años pasan y lo que hice y fui, no volverá. Todo tiene su momento. Cada momento hay que dejarlo marchar.

Siempre digo que quiero llegar a los 120 años con dignidad y alegría, si no fuera así, desde luego que sé lo que tengo que hacer. Uno de mis dobles se encargará de ello.

Ahora toca dejar que otros dobles me acompañen.

¡Toca vivir!

¿Crees que en estos años no he tenido crisis? Tantas o más, como dedos en manos y pies.

Pero, aunque el mundo siempre esté patas arriba, toca vivir.

A por otro año más.

Estas líneas no serían posibles sin todos los amigos y cercanos que han sacado cada foto que te muestro aquí. A todos ellos, gracias por darle imágenes a lo vivido.

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

La Newsletter

Recibe un email mensual con inspiración creativa, productividad, reflexiones y más.