En una realidad como la que estamos viviendo, sobreestimulada y por otro lado con miedo al contacto (todavía nos queda un largo año) el escaparate como reclamo para entrar en una tienda se ha quedado ajeno a nuestra realidad cotidiana.

A mi parecer los intentos de la industria creativa del retail por empatizar con los consumidores desde el escaparate se han agotado.

Dentro del escaparate se ha hecho de todo, desde crear polémica a crear conciencia y también se ha hecho mucho espectáculo. Cada año volvemos de una u otra manera al mismo calendario.

Escaparate J.C. Penney / 2014
Pro Infirmis «Because who is perfect? en almacenes J.C. Penney / 2014

Y digo esto porque todos tenemos al alcance de la mano un escaparate a nuestro gusto y medida. Y no es el smartphone, es lo que está dentro: internet.

Untitled Collection de Hans Boodt Mannequins / Presentación de escaparate
Untitled Collection de Hans Boodt Mannequins - Peluca de pelucastudio.com

Escaparate y tiendas ¿conectados a nosotros?

Obvio, no estoy diciendo nada nuevo. Lo nuevo, es lo que le toca hacer a la industria del retail para hacernos volver a creer en ella.

Porque desde hace años las tiendas no son el epicentro de nuestra vida social ni el escaparate quien dicta las tendencias de la moda.

El comercio de proximidad no necesita escaparates esperpénticos, necesita optimizar sus procesos y mejorar el servicio.

Las tiendas de moda no necesitan robar el patrimonio local para atraernos, como ya se ha hecho en cines e iglesias. Un ejemplo es el antiguo convento San Antonio el Real en Salamanca. Necesitan productos con una temporalidad y calidad sostenible que ofrecer a sus clientes, además de reformular su modelo de negocio.

Se vuelve a oír de modelos híbridos, cafeterías + tiendas de moda, librerías, etc donde el cliente pueda socializar y vivir una “experiencia”. Disculpen, ése es el modelo de los centros comerciales que desde hace años está en decadencia.

Escaparate y tienda. Un todo en uno

La tienda y el escaparate debe ser uno. Separarlos en elementos estancos es una idea obsoleta. Y que cubran lo que el espacio virtual no puede hacer que es oler, tocar y sentir esa prenda que va a tocar tu piel o cómo se siente una crema, o la confianza que te ofrece quien te asesora.

Hace falta seguir investigando y no quedarnos en decorar viejas tácticas. Porque todo lo que brinda el espacio físico a nosotros como seres humanos es lo que internet no puede hacer, hasta ahora.

Artículo publicado en mi perfil de LinkedIn